Se lograría un aumento del 50% en la producción de carne

Eduardo Obregón, coordinador territorial del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Maipú (Buenos Aires) explicó en ese sentido que la producción promedio para la Cuenca del Salado, de unos 8090 kilos de carne por hectárea y por año, tiene un potencial mucho mayor y puede crecer hasta 120 kilogramos.

Ensayos realizados en establecimientos de productores determinaron que se puede aumentar la producción de carne sólo con el manejo de los pastizales de algunos potreros, indicó un comunicado del organismo.Obregón destacó, al respecto, que “con la división de los potreros de un campo natural según las poblaciones vegetales, y con un ajuste en el manejo del rodeo, se logró un aumento de 50% en la producción de carne”.

“El manejo racional de los pastizales naturales es una fórmula que demostró que puede mejorar sustancialmente la actividad, explicó el experto.También agregó que saber abrir o cerrar las tranqueras en el momento oportuno también es aplicar tecnología, y su costo es cero”.En este sentido, el INTA recomendó evaluar el potencial productivo en los planteos pastoriles que contengan pequeños aportes de suplementación estratégica, para cubrir desbalances nutricionales por variaciones en la curva de producción de pasto y requerimientos crecientes de los animales en engorde.

“Los recursos forrajeros son elegidos para intentar suplir los requerimientos ganaderos durante todo el año, y esto es muy difícil, explicó el técnico.Ello se debe a que en primavera el forraje explota al crecer a tasas altas, en verano es muy variable según las lluvias, y en invierno las temperaturas y el nitrógeno son limitantes”.Para Obregón, “es sustancial adecuar las curvas de requerimientos nutricionales del rodeo de cría con la oferta de pasto que proveen los campos naturales o las pasturas”.

De esta manera, la vaca llegará en buen estado al parto y tendrá garantizada la alimentación necesaria para producir leche y alimentar al ternero, a la vez que entrará rápidamente en celo, lo que garantizará la preñez del siguiente año.La alternativa para contar con los recursos necesarios, cuando la producción del campo natural cae, son las reservas forrajeras en forma de heno o al pie mediante el pastoreo diferido.

“El forraje participa en un 91% de la dieta y el resto proviene de la suplementación con maíz o sorgo”, si bien cada situación es distinta y requiere de una planificación especial, apuntó Obregón.Adicionalmente, un manejo adecuado del rodeo completa la ecuación, ya que permite tener en producción el mayor número de vacas posible sin afectar la estabilidad productiva de una determinada explotación ganadera”.

El técnico del INTA añadió, por último, que el buen estado sanitario de los animales permitirá al productor la toma de decisiones correctas que apunten a mejorar el resultado económico de la cría.

ver más: Agroclipping

 

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