
POR LAS LLUVIAS, LA SOJA REGISTRÓ SU MAYOR CAÍDA EN CHICAGO

La sequía, que ya se siente en varias zonas rurales, es producida por La Niña, fenómeno climático que combina falta de precipitaciones y altas temperaturas. «La Niña está instalada en nuestro país, eso hace que las precipitaciones sean menores que las esperadas. La semana pasada llovió, pero muy poco y no alcanzó para mejorar el estado del trigo», explicó a este diario Ernesto Ambrosetti, jefe del Departamento de Economía de La Rural.
«Es imperiosa la necesidad a corto plazo de que se produzcan precipitaciones, para que no se resienta a futuro la productividad física por hectárea», reconoció, por su parte, el Ministerio de Agricultura. A su vez, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) se mostró un poco más optimista y pronosticó que la producción de trigo argentino 2011/12 se ubicará en 13,5 millones de toneladas.
Siembra con temores
Los productores ya están sembrando el maíz de la campaña 2011/12, en medio de temores de que un recorte de las lluvias pueda perjudicar la cosecha, como sucedió en la campaña previa. Pero pese a esta situación, un alto funcionario de la cartera agropecuaria dijo recientemente que la producción local de maíz crecerá a cerca de 30 millones de toneladas en la temporada 2011/12.
También la Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó ayer que «la escasez de agua que golpea a parte del área agrícola está afectando al trigo del ciclo 2011/2012, pero la situación aún no es preocupante para la zona maicera, que recibió lluvias en los últimos días».
«Es crítica la condición del cereal en el extremo sudoeste de Buenos Aires, donde continúa la sequía y la situación se complica cada vez más», explicó la entidad. La provincia de Buenos Aires produce el 60% del trigo del país.
«Hay mucho trigo guardado de la campaña anterior porque los productores no pueden vender debido a la intervención oficial en el mercado y ahora se suma la sequía», dijo a Ámbito Financiero un productor bonaerense.
Con respecto al maíz, la Bolsa informó que se sembró el 7,7% de los 3,5 millones de hectáreas que se destinarían al maíz de uso comercial 2011/12.
Fuente: Ámbito Financiero
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La situación de los trigos muestra un gradiente de Este a Oeste. En Entre Ríos y en el nordeste de Buenos Aires las variedades de ciclo largo desarrollaron bien y se encaminan a la floración en buenas condiciones, pero con una disponibilidad de humedad ajustada en el suelo.
En Santa Fe y en el oeste de Buenos Aires la situación es aún más complicada, con cultivos que detuvieron su crecimiento desde fines de agosto y que requieren agua muy pronto para no comprometer su potencial de rinde por menor formación y desarrollo de espigas.
Los trigos de Córdoba y de gran parte de La Pampa sufren severas restricciones de humedad, que determinan que los productores ya estén pensando en mermas en los resultados finales por obtener,
Julio Lieutier, asesor del CREA Seguí-La Oriental, en el norte de Buenos Aires, afirma «que hubo trigos que se sembraron con suelos con buen barbecho y suficiente humedad, y otros con el perfil medio lleno. Estos últimos entrarán a una situación crítica si no llueva próximamente, porque a partir de ahora comienza un gran consumo de humedad como consecuencia de la encañazón.
La situación climática no es la única preocupación de los productores. A diferencia del maíz y de la soja, el mercado internacional del trigo está bastante encalmado por muy buenas producciones en los países exportadores.
«Hubo una excepcional cosecha en Rusia, que le permitirá exportar 20 millones de toneladas en 2011 contra 3, 5 millones del año pasado, y eso desbalanceó el mercado, sepultó los precios y aseguró trigo barato en el mundo», afirma Sebastián Olivero, de la consultora Agro Tecei. «Las producciones de Ucrania, EE.UU. y de Canadá también resultaron normales y eso asegura suficientes stocks en EE.UU. y en el mundo, que le ponen un techo a cualquier intento alcista de precios», agrega.
En el plano interno, la aparición de algunos ROE permitió vender partidas que no tenían compradores. «El panorama sigue siendo complicado para el trigo, pero en los últimos días se observó alguna actividad de los exportadores, que no repercutió sobre los precios pero sí sobre la fluidez de los negocios», añade Olivero. Los precios que se obtienen hoy son menores a los de la época inmediatamente posterior a la cosecha.
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